jueves, 13 de enero de 2011

Presentación de "Samalio Pardulus", de Otto Julius Bierbaum



El próximo viernes día 14, a las 20 horas en la librería Rayuela (López Gómez, 22), se presentará por parte del Colectivo Rémora la novela corta “Samalio Pardulus” del autor alemán Otto Julius Bierbaum.
La traducción ha corrido a cargo de Lara González y la publicación en la Editorial El Nadir.

Asistirá, además de la traductora, el editor Blas Parra, que nos hablarán del texto y leerán extractos del libro.

La edición cuenta con ilustraciones de René Parra.





Otto Julius Bierbaum (1865-1910) fue un escritor y poeta alemán cuyo perfil poliédrico escapa a cualquier esquema previo. De su literatura se nutre el cabaret alemán como género revulsivo apenas se inicia el siglo XX y llegó a fundar uno de los cabarets más importantes de Berlín. Sus textos fueron musicados por compositores de la altura de Kurt Weill y Arnold Schönberg. Fundador de importantes revistas, antólogo y viajero intrépido, gran conocedor de todos los movimientos artísticos de su época, Bierbaum abordó en su obra el dilema del individuo creador frente al empleo de su arte. En “Samalio Pardulus”, con un tono fantástico, lleva al límite sus ansias por acabar con la moral burguesa y su cinismo, haciendo del arte la única arma efectiva para ello. Su intención puede resumirse en una de las frases del autor:

“¡Coronemos al indecente como el único decente! ¡Tumbaremos este majadero mundo!”




"Esta desconocida novelita del alemán Otto Julius Bierbaum (1865-1910) fue publicada en 1908 , dentro de una colección titulada Historias extraordinarias, y con ilustraciones del genial Alfred Kubin. Samalio Pardulus es un artista solitario y contrahecho -física y moralmente-, pintor de diabólicas monstruosidades, que justifica sus caricaturas atroces del hombre y la naturaleza equiparándose con Dios, que según él obra en sus criaturas (supuestamente hechas a su semejanza) caricaturas aún mayores, a modo de divertimento divino. Es posible encuadrar la figura de Samalio en ese grupo de pintores románticos de ficción que, a la sombra del Salvator Rosa evocado por Hoffmann, muestran una decidida inclinación por el lado oscuro de la naturaleza y la moral, o cuando menos aires mefistofélicos y extravagantes. Según Samalio, que profesa unas opiniones religiosas ciertamente poco ortodoxas, Dios ha muerto, y las criaturas son los gusanos de su cadáver: un macabro panteísmo. Culmina Samalio sus infamias artísticas y teológicas incubando un amor incestuoso por su angelical y bella hermana Maria Bianca (la plasmación artística de esta malsana pasión es un lienzo que permanecerá oculto hasta el final, y donde radica la clave artística y moral de la novela). Para vencer la pureza de la virgen, las potencias del infierno le prestan su ayuda (aquí es donde la novela se acerca más al modelo gótico), logrando transmutar al ángel en “ramera del diablo” (al menos, según el punto de vista del pintor Giacomo, el narrador). Al igual que con el famoso relato del Vurdalak, la maldad se extiende por la familia del pintor, y vemos en las últimas páginas al mismo padre del artista -que ha venido desde Roma para intentar salvarlo- convertido “al mal” por la simple contemplación del enigmático cuadro y las implicaciones morales y estéticas que se desprenden de él: bajo su mirada, la ramera se transmuta en Venus, y el pintor-centauro en un crucificado. Tan solo el maestro Giacomo, que ha enseñado a Samalio a pintar (¡) y es testigo escandalizado de todos sus errores, permanece libre del contagio, amparado quizás por su mediocridad.


La novela, felizmente “redescubierta” para los lectores españoles por la editorial valenciana El Nadir, se nos ofrece traducida por Lara González, y acompañada de unas atractivas ilustraciones de René Parra, que ha sabido armonizar muy bien su trabajo con el tono y los colores de la narración."

(Tomado del blog http://saltusaltus.wordpress.com/2011/01/10/samalio-pardulus-de-otto-julius-bierbaum/)

lunes, 20 de diciembre de 2010

ANA CRISTINA HERREROS RECORRERÁ LA GEOGRAFÍA ESPAÑOLA



Ana Cristina Herreros recorrerá la geografía española de las leyendas el próximo LUNES 27 DE DICIEMBRE, a las 7 de la tarde,


en la Librería Rayuela, calle López Gómez, 22.

Presentará así su último libro GEOGRAFÍA MÁGICA, con ilustraciones de Carlos Arrojo, publicado por la editorial Siruela.




Un maravilloso viaje por las leyendas que nos cuentan el origen de nuestra geografía Para dar respuesta a ciertas preguntas sobre el suelo que pisaban, sobre su geografía, la gente inventó relatos que se iban contando de abuelos a padres, de padres a hijos. En una montaña veían la silueta de una mujer muerta e imaginaban una historia de amor y muerte. Encontraban una fuente que manaba agua caliente e imaginaban que el agua llegaba de las calderas del infierno. Contemplaban un valle anegado por un lago e imaginaban una ciudad sumergida bajo las aguas para castigar la avaricia de sus vecinos. En las leyendas de esta Geografía mágica aparecen gigantes, diablos, santos, encantadas, hechiceros. La magia está siempre presente. Y también el amor, que es otra forma de decir «magia». Ana Cristina Herreros (León, 1965), filóloga y especialista en literatura tradicional, compagina su trabajo como editora con su oficio de narradora (con el nombre de Ana Griott) en bibliotecas, teatros, cárceles, cafés, escuelas o parques desde 1992. Ha publicado en Siruela: Cuentos populares del Mediterráneo, Libro de Monstruos españoles, Libros de Brujas españolas y La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez.




El agua que brota de la Fuente de Zulema, en Aracena, son las lágrimas de una princesa enterrada de pie hasta la cabeza. Lo hizo su padre, indignado porque su hija mora se había enamorado de un caballero cristiano. En una ladera del macizo de la Maladeta hay miles de piedras blancas. Cuenta la leyenda que son pastores y ovejas petrificados como castigo por no haber dado comida a un peregrino hambriento. En Cangas de Onís, también hay piedras parecidas. La más grande de ellas es también una persona convertida en ser inerte: una pastora castigada por trabajar en domingo.
Como estas historias hay cientos. Hace siglos, los lugareños se las inventaban para dar una explicación a las formas curiosas y poco comunes de la geografía que les rodeaba. Las leyendas son de amor, religión y mitológicas, plagadas de gigantes, princesas, diablos, santos, encantadas y hechiceros. Amenizaban los paseos por el campo con el ganado, las tardes en la cocina junto al fogón o una mañana dedicada a pelar patatas o a lavar la ropa. Gracias a este boca a boca, los relatos han llegado hasta nuestros días.
Hoy la ciencia explica aquellos misterios, pero no por eso hay que olvidar las cautivadoras leyendas que inspiró el paisaje. Para que eso no suceda, la filóloga y especialista en literatura tradicional Ana Cristina Herreros ha recopilado estas historias nacidas de la tierra en el libro ‘Geografía Mágica’ (Ed. Siruela).
El volumen tiene una edición muy cuidada. De tapa dura y tamaño folio es perfecto para alojar las magníficas acuarelas de Carlos Arrojo que acompañan algunas de las leyendas.
El libro recorre muchos lugares, en su mayoría de la geografía española. Todas y cada una de las historias son tan encantadoras y despiertan tanto la curiosidad por ver en vivo los lugares que las protagonizan que dan ganas de meter el libro en la mochila e irse en su busca. Y la autora lo pone fácil: al final del libro hay una lista con los emplazamientos mencionados ordenados por comunidades autónomas. Sin duda un buen plan para cualquier fin de semana.



(Tomado del blog http://www.quoblog.quo.es/2010/12/09/geografia-m)




miércoles, 3 de febrero de 2010

Microrrelatos en Rayuela



El próximo Viernes 5 de Febrero a las 20 horas en la Librería Rayuela tendrá lugar la presentación del libro

POR FAVOR, SEA BREVE 2

edición de CLARA OBLIGADO y publicado por PÁGINAS DE ESPUMA. En el acto contamos con la presencia de Clara Obligado y Juan Casamayor (editor).

Clara Obligado nació en Argentina y vive en Madrid desde hace más de treinta años. Es la pionera de los cursos de escritura creativa en España que imparte en todas las modalidades. Entre sus múltiples obras de ficción está el libro de cuentos LAS OTRAS VIDAS y las novelas LA HIJA DE MARX (Premio Lumen), SI UN HOMBRE VIVO TE HACE LLORAR o SALSA.

Publica ensayos, ha sido traducida a varias lenguas y regularmente colabora con diversosmedios de comunicación.



El libro es una antología de microrrelatos, reune casi doscientos textos de autores en lengua castellana. Escritores consagrados como Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Borges, Cortázar o Monterroso le dieron nivel literario a este género que hoy practican los jóvenes creadores.

Este libro reúne a nuevos escritores y aporta relatos inéditos de los grandes autores.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Hainuwele, de Chantal Maillard


Hainuwele y otros poemas es una amplia antología de los poemas escritos por Chantal Maillard entre 1987 y 1999 y condensa lo más destacado de su producción poética anterior a Matar a Platón. Hainuwele aparece completo y sin retoques, tal como se compuso tras un viaje a la India en 1988. Es la historia de una relación entre una joven de un poblado, que a la vez es una diosa aunque ella lo ignore, y un dios antiguo, informe, proteico, omnisciente: el Señor de los Bosques, cuya presencia insondable y omnipresente se confunde con el propio bosque. El bosque y sus animales son uno y constituyen otro principal personaje (mejor: presencia) del libro. Incluso el Señor o Espíritu de los bosques se confunde con el propio bosque, porque alienta en todas las cosas. Hainuwele también es bosque porque a pesar de ser humana, su naturaleza es líquida, metamórfica: se disuelve como una sombra que trepa hasta los árboles y anida en las plumas de las aves, es capaz de habitar la piel que mudan las serpientes y proyectarse, entera, en el crujir de la hojarasca. Tan pronto se transforma en el sonido de una "alimaña" en celo como en el reflejo del agua sobre el estanque o en las pezuñas dibujadas en el cieno. Sus continuas transformaciones y "aquietamientos" conforman el lenguaje con que dialoga con el espíritu del bosque (para "a-cercarse", para romper los cercos del lenguaje, como se insinúa en Filosofía en los días críticos); la realidad es magmática, dúctil, porosa: el bosque vibra y cambia a cada momento, en un éxtasis vertiginoso que reconcilia tiempo y eternidad, caída y fuego detenido. La realidad, como en las cosmogonías indias, está configurada por la vibración: es la vibración, y no la solidez, la que se erige en ontos de ese mundo en mutación perpetua: “Si me preguntan quién soy respondo:/ Vibro a mayor velocidad que un árbol”.



Hainuwele es una recreación libre de un mito polinesio que es a un tiempo una representación “excéntrica” de la unión mística y una denuncia ecologista, un grito velado por un mundo que, como dice la autora, “no sabemos proteger lo suficiente”. Una honda reflexión, también, sobre la animalidad: Hainuwele lame la sangre de los cachorros de una hembra de puma y defiende con fiereza la rueda de los cambios. Como la propia autora señala en la introducción:
“Hay en el animal una inocencia que se me antoja camino de vuelta al origen. Anterior al juicio que distingue y sopesa, le procura al gesto la precisión que la razón le niega cuando se activa en los territorios que no le pertenecen. Y cuánto esfuerzo le cuesta lograr un “acierto” donde, sin ella por guía, habría certeza. El ser humano “desarrollado” se enorgullece de los logros de su inteligencia, pero cuán torpe es, cuán pobre y desasistido cuando pretende comportarse de acuerdo con la naturaleza. Yo aprendo de un animal todo aquello que mi voluntad traba. Y aprendo, también, mi desgracia, mi inferioridad y mi condición de extraña en este mundo que no sabemos proteger lo suficiente. Contemplo, voy hacia ellas, hacia las bestias, me “abestio”, je m’abêtis, como sugería Montaigne. Aunque para el hombre enaltecido s’abêtir (“idiotizarse” sería la traducción de la palabra en su uso común) es rebajarse, volver al estado de salvajismo en el que, según sus teorías, estábamos al principio y en el que la carencia de leyes nos llevarían a matarnos unos a otros “sin razón”. Olvidan que las reglas que acorde a razones han de darse los seres humanos para convivir sin daños no son en absoluto necesarias en el reino animal. La acción de un animal, que nunca opera contra el bien de todos, no se diferencia de la ley natural. La inocencia de las bestias, la aceptación incondicional por parte de cada una del lugar que ocupa en la cadena y la asunción, por otra parte, de ese ejercicio de crueldad que es, para cualquier buen entendimiento, un mundo organizado sobre el hambre en una rueda sin fin de resistencia, miedo, dolor y muerte, es para mí algo más que una lección de humildad. Chuang tsé, cuya sabiduría era grande, refiere este consejo, que daba el Señor del Mar del Norte al Conde de los Ríos: “Procura que lo humano no destruya lo Celestial en ti; procura que lo intencional no destruya lo necesario”. Para conseguirlo, para conservar lo necesario se ejercitaban los taoístas en la espontaneidad. El recogimiento (no-mente) antes de lanzar la flecha o trazar la línea con el pincel, la “détente du tigre”, como decía Michaux aludiendo al gesto certero del tigre que salta sobre su presa, pero también la conciencia del gesto cotidiano, esos gestos que realizamos sin necesidad de que el pensamiento los anticipe. No creo equivocarme al pensar que también a ello aludían Hui-Neng y otros maestros del budismo chan cuando hablaban de la necesidad de hallar el “rostro original”. Lo celestial, el rostro original, no es otra cosa, a mi entender, que la sabiduría de las bestias".


Los “otros poemas” pertenecen a los libros Poemas a mi muerte, Conjuros, Lógica borrosa, Filosofía en los días críticos y Diario de Benarés. Dan cuenta de las sucesivas inflexiones de una voz que explora los márgenes de la expresión, las fisuras del sentido, en busca de una grieta desde la que proyectarse con toda plenitud. El discurso fluido de Hainuwele y Poemas a mi muerte da paso a la indagación psicológica de Conjuros, a la lúcida y despiadada exploración de la senti-mentalidad de Lógica borrosa (“Estoy creciendo de la nada”) y a la ruptura final de las estructuras sintácticas y epistemológicas convencionales, en el largo poema “Conmigo”, que prefigura las posteriores aventuras de Husos e Hilos. Como la autora señala en el prólogo, la observación de los procesos mentales acaba convirtiéndose en el centro de una obra en curso: el poema “Sin embargo” sería un primer ejemplo de esa voluntad indagadora de los pliegues que nos conforman y que posteriormente se decantará en las sucesivas entregas de diarios y poemarios en un extenso y fascinante tapiz que va urdiendo una de las obras más singulares, arriesgadas y poderosas del actual panorama de la literatura en nuestra lengua.

El libro viene acompañado con un CD que incluye la lectura íntegra de Hainuwele y una selección de los otros poemas. Un CD para escuchar con los ojos cerrados, para dejarse penetrar por una voz convulsa y acariciadora, sucesivamente demorada y atenta a los matices, a los mínimos pliegues de la materia verbal que trabaja como si de un alfarero se tratara. Voz al acecho, también, voz-animal alerta ante los encuentros, los peligros, las inminencias que se dan en el bosque del lenguaje.

El muérdago se enreda en mis tobillos,
helechos y agavanzas me ciñen las caderas
y un nenúfar
se deshoja en el valle dócil
de mis nalgas.
Sobre la tierra húmeda me acuesto como un ojo que se cierra
(tienen mis muslos el sabor del humus en otoño)
y me hago raíz,
vegetal crisálida
aguardando la aurora.
Sobre mis labios quietos
lentamente
desova una culebra.

LA OFRENDA
Poner un marco a la ofensa.
Bajo la herida, un cuenco.

Recoger
la sangre y bebérsela frente al cuadro.
Como ofrenda.
Por los actos el yo
busca afianzarse.
Por los actos el yo es ofendido.
Por los actos el daño. Por los actos
el conocimiento.
Nada de lo que se hace a ciegas es
inútil para ver.




martes, 10 de noviembre de 2009

Apuntes de Berlín


Recientemente se presentó el libro Berlín. Apuntes de una ciudad en Valladolid, en la Librería Rayuela. Reproducimos del blog del Colectivo Rémora un comentario sobre el mismo.


Berlín. Apuntes de una ciudad es un libro de paseos, reflexiones y vivencias acerca de una de las capitales europeas más interesantes y vivas. Contraponiendo la figura del paseante a la del turista, la guía al diario de viajes, la superficialidad de la visita organizada a la minuciosidad de la observación personal se van superponiendo estos apuntes que, más que una explicación de la ciudad, constituyen un intento de recreación.


A través de la mirada de un extranjero que recorre sus calles, se entrelazan la lengua y la cultura alemanas, el movimiento okupa del Berlín de la década de los noventa, el arte y la literatura, las nuevas tendencias underground, la arquitectura y los grandes espacios de la urbe, la historia, la soledad y las relaciones personales, la vida cotidiana de una ciudad cosmopolita.


Pero estos paseos no solo nos hablan de Berlín sino también del propio paseante. El autor toma partido y asumiendo su propia condición de extranjero se cuestiona a sí mismo, exponiéndose como parte de la experiencia, a la manera de los viajes sentimentales de Sterne.

lunes, 26 de octubre de 2009

El ojo crítico de Paco Fernández Buey


Por una universidad democrática aborda la historia y el presente de la Universidad prestando especial atención a los movimientos críticos y alternativos que han actuado en ella durante los últimos cuarenta y cinco años. El libro analiza sucesivamente: la creación del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB) en 1966; la evolución posterior de los sindicatos democráticos de estudiantes en España; la rebelión estudiantil del 68 en Europa y América, lo que fue el mayo del 68 en Francia y su impacto en las universidades españolas; la historia del movimiento de profesores no-numerarios en la década de los setenta; los proyectos oficiales y extraoficiales de reforma de la Universidad en las décadas siguientes (LRU, Informe Bricall y LOU); establece, por último, las luces y sombras de la situación universitaria actual a propósito del Proceso de Bolonia.

Fernández Buey fue uno de los fundadores del SDEUB en 1966 y miembro destacado de la Coordinadora Estatal del movimiento de profesores no-numerarios a mediados de los setenta. Después de la muerte de Franco, contribuyó a la creación de las Comisiones Obreras de la Enseñanza. Ha sido profesor en las Facultades de Filosofía y de Económicas de la Universidad de Barcelona, en la Facultad de Económicas de la Universidad de Valladolid y en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, vicedecano durante algunos años en las dos últimas y miembro, en la década de los noventa, del Consejo de Coordinación Universitaria, a propuesta de Izquierda Unida. En la actualidad es catedrático de filosofía política en la UPF, donde coordina, además, un Centro para el Estudio de los Movimientos Sociales (CEMS).

En los once ensayos que componen Por una universidad democrática, Fernández Buey ha juntado su experiencia universitaria, sus recuerdos personales y su vocación de historiador de las ideas para trazar una amplísima panorámica, crítica y analítica, de lo que ha sido y de lo que es la Universidad, de lo que ha cambiado y de lo que sigue sin cambiar a pesar de las múltiples reformas.


SUMARIO

1. Memoria personal de la fundación del SDEUB (1965-1966)
2. La insólita experiencia de un sindicato democrático estudiantil bajo el fascismo (1965-1968).
3. 1968: antes y después.
4. Situacionistas y mayo francés del Sesentayocho
5. Sobre el Sesentayocho en España.
6. Estudiantes y profesores universitarios contra Franco.
7. Para la historia del movimiento de los Profesores No-Numerarios de Universidad (1972-1984).
8. Sobre la universidad, desde Ortega y Sacristán.
9. La universidad veinte años después: mercantilización y corporativismo.
10. La universidad entre la LRU y la LOU (1984-2001).
11. Bolonia como pretexto y como oportunidad.


SOBRE EL SINDICATO DEMOCRÁTICO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA (SDEUB)

Lo más destacable de la insólita experiencia del SDEUB fue construir una organización sentida como propia por la gran mayoría de los estudiantes bajo una dictadura que reprimía duramente todo tipo de disidencia. Y, desde luego, que aquella organización se mantuviera, a pesar de la represión, durante casi dos años. El éxito más importante del SDEUB fue lograr reunir a quinientos delegados estudiantiles, que representaban a muchos más estudiantes, en su asamblea constituyente el 9 de marzo de 1966. Hay muy pocos precedentes de tal cosa en movimientos sociales que hayan actuado bajo un régimen dictatorial. Eso exigía mucha capacidad de organización, mucho apoyo externo y bastante tacto en el trato entre las diversas corrientes y posiciones. Y esto último vale para cualquier movimiento social amplio que se precie, independientemente del contexto. Por eso el SDEUB dejó huella, no sólo en Cataluña. Y por eso aquella experiencia se ha puesto como ejemplo muchas veces en los movimientos estudiantiles posteriores.

SOBRE EL SIGNIFICADO DE MAYO DE 1968

Se ha discutido mucho sobre el significado del mayo francés y se sigue discutiendo. Como por lo general la historia la hacen los vencedores, se suele llamar rebeldía a las revoluciones derrotadas y revolución a las rebeldías triunfantes. En Francia, el movimiento de mayo de 1968 empezó siendo, efectivamente, expresión de la rebeldía juvenil, sobre todo universitaria, pero en el transcurso de los acontecimientos acabó convirtiéndose en un movimiento inequívocamente revolucionario. No hay que olvidar que el momento crítico se produjo cuando los estudiantes enlazaron con los obreros, cuando a la ocupación de las universidades se unió la ocupación de las fábricas y a éstas las grandes manifestaciones conjuntas en París. Eso fue un gran susto para los distintos sectores de las clases dirigentes. Y lo fue también para el PCF y para los sectores sindicales que se habían acostumbrado ya a usar de manera ritual la palabra revolución como flatus vocis. Climax hubo. Lo que ocurrió es que la burguesía y sus aliados, con el apoyo de la policía y del ejército, fueron más fuertes que las fuerzas entonces partidarias de un cambio radical. Y por eso, y porque las capas medias de la población no se recuperaron del susto, el movimiento de mayo del Sesentayocho fue derrotado.
Si por altermundismo se entiende un movimiento inequívocamente anticapitalista, no hay duda de que el movimiento de mayo del Sesentayocho lo fue; fue un antecedente de lo que luego se llamaría altermundismo. Desde el punto de vista socio-cultural no sólo las ideas del mayo francés sino también las de los estudiantes críticos alemanes y norteamericanos sirvieron para abrir muchos ojos y para hacer cambiar prácticas y costumbres ñoñas y conservadoras.

SOBRE EL MOVIMIENTO DE PROFESORES NO-NUMERARIOS

Se puede decir que el objetivo central del movimiento de penenes era de carácter sindical, pero al hacer historia de esos años no hay que olvidar que, junto a eso, estaba siempre la reivindicación político-social de una universidad democrática en una sociedad democrática. Y cuando hablábamos de democracia entonces pensábamos casi siempre en una democracia material. Así que hasta 1977 al menos, el movimiento de profesores no-numerarios tenía que ser, por necesidad, radicalmente antifranquista. La reivindicación del contrato laboral estaba en primer plano. Pero, además, bastantes profesores pensábamos en 1974-1975 que era posible enlazar nuestra huelga con una huelga general en la enseñanza y con las huelgas obreras en curso, de manera que todo eso junto significara el impulso definitivo para acabar con la dictadura.

SOBRE LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD

En los análisis de Ortega y de Sacristán está lo esencial para conocer las funciones de la universidad. La lectura de esos análisis es aún estimulante en un momento, como el actual, en el que apenas se presta atención a esa función de la universidad que es la del formar para el mandar o para crear hegemonía. Replantear la necesidad del análisis de la función social de la universidad es clave, me parece, en esta fase en la cual la privatización indirecta de la universidad pública, la aceleración del proceso de mercantilización y la implantación de las universidades privadas, con el consentimiento de los poderes políticos, están contribuyendo de una manera decisiva al desplazamiento de la sede (o sedes) de creación de hegemonía

SOBRE LA CONTRIBUCIÓN DE LOS MOVIMIENTOS UNIVERSITARIOS A LA UNIVERSIDAD ACTUAL

Si hay una cosa que me interesa resaltar de este libro sobre la universidad es precisamente que el progreso en ella se ha debido a las luchas (primero de resistencia y luego con propuestas alternativas claras) de los movimientos universitarios. Sin ellas no habrían caído parcialmente las barreras clasistas que impedían a los hijos de los trabajadores llegar a la universidad. Sin ellas no habríamos tenido claustros con una representación notable de los estudiantes y del personal de administración y servicios. Sin ellas no habría mejorado sustancialmente la investigación, como ha mejorado. Sin ellas no habría cambiado el tipo de relación entre profesores y estudiantes, como ha cambiado. Sin ellas no habría habido la autonomía universitaria que hay. Sin ellas no se habría dignificado, al menos parcialmente, la función docente. Y sin ellas habríamos tenido menos medios y menor financiación de la que hoy tenemos. Lo diré de otra manera: se ha progresado en el sentido de crear las condiciones de posibilidad para una universidad pública democrática propiamente dicha. Lo que falta es hacer realidad plena esas condiciones de posibilidad. Como decía la broma de la Monty Python en El sentido de la vida: "Nosotros, a diferencia de los otros, podríamos blá, blá, blá. Y, sí, el único problema es: ¿pero de verdad lo hacemos?..."

SOBRE LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA UNIVERSIDAD

El título de este libro, Por una universidad democrática, es un pequeño homenaje a los estudiantes del SDEUB: así se titulaba el Manifiesto, escrito por Manuel Sacristán y aprobado por aclamación en la asamblea constituyente de 1966. Pero además quiero recoger con él una preocupación varias veces manifestada por los estudiantes críticos de ahora, quienes, a la vista de lo ocurrido durante el último curso, se preguntan si realmente la universidad que tenemos es democrática. Para que se pueda hablar con propiedad de universidad democrática hay que seguir fomentando y potenciando la participación de todos los colectivos que componen la comunidad universitaria, no limitarla; hay que garantizar que los acuerdos aprobados por mayoría en los claustros se respetan; hay que garantizar la meritocracia en el acceso de los estudiantes y en la selección del profesorado; hay que escuchar y dar cauce a las opiniones disidentes de estudiantes, profesores y personal de la administración, aunque estas opiniones sean minoritarias o precisamente por ello; hay que potenciar la igualdad de género y, en consecuencia, tomar medidas para que la igualdad sea una realidad; hay que distinguir bien entre gestión y gobierno de la universidad y acabar con las tendencias al ordeno y mando en la gobernación; y hay que mejorar las relaciones entre profesores y estudiantes dentro y fuera de las aulas, tratando a éstos como personas adultas que, como tales, tienen mucho que decir sobre la mayoría de las medidas que configuran las políticas universitarias.

[Francisco Fernández Buey entrevistado por López Arnal a propósito de la publicación de Por una universidad democrática]

miércoles, 21 de octubre de 2009

El método Coué

Presentación de la novela

El método Coué
de Javier Menéndez Llamazares

Presenta el acto la librera
Charo Vergaz

Interviene el periodista y escritor
Ernesto Escapa

Comenta su obra el autor
Javier Menéndez Llamazares


Librería RAYUELA
c/ López Gómez, 22 • 47002 Valladolid
Viernes 23 de octubre, 20 h.



La novela

El método Coué [pronúnciese «cué» ] es una novela que, en palabras de Antonio Colinas, bebe de las fuentes clásicas, por estilo y concepción, pero además es un libro de su tiempo, como demuestra el hecho –hoy día aún insólito– de ser una novela que surgió de internet. Descubierta por el editor Max Lacruz a través del blog del autor, el libro recrea una historia real, la aventura de Manuel Llamazares –un antepasado del escritor– durante la Segunda Guerra Mundial.
Argumento

A principios del siglo XX, el psicólogo francés Émile Coué ideó una peculiar terapia, capaz de materializar el poder de la mente. El paciente ha de repetirse cada mañana: «Hoy me siento mejor, me encuentro mucho mejor…». A través de ese curioso método –que da título a la novela– aseguraba que era posible la curación de enfermedades, incluso graves. El empecinamiento a la hora de modelar la realidad será una constante en la singular peripecia del protagonista de esta historia, inspirada en hechos reales. El joven Manuel Llamazares, piloto de la Escuadrilla Azul –unidad aérea española que combatió junto a los alemanes en la II Guerra Mundial– deja atrás en 1941 una España rota y sumida en la posguerra, para vivir el apogeo de la Alemania nazi, primero como aviador en el Frente de Moscú y posteriormente como personal diplomático en la embajada española en Berlín. Allí descubrirá el mundo de los corresponsales extranjeros (a medio camino entre la literatura y el espionaje) y conocerá a una bella alemana, Claudia Stolz, secretaria en el Ministerio de Propaganda, de la que acabará enamorándose. Pero este paseo por el amor y la muerte le conducirá hasta la Prinz-Albrechtstraße, sede de la temible Gestapo...


El autor

Javier Menéndez Llamazares nació en León en 1973 y estudió en las Universidades de León, Colonia y Cantabria. Es titulado en Biblioteconomía, Lingüística y Tecnologías de la Información.

En los años noventa inició una prometedora carrera, con algunos premios literarios y pequeñas publicaciones de difusión local y regional, pero abandonó la escritura para trabajar como documentalista en Colonia (Alemania), como periodista en La Bañeza (León) y posteriormente como editor en Santander, donde reside desde 2004.

Actualmente es columnista del diario Alerta, y en internet mantiene el blog Cómo ser nadie.

Tras más de diez años de silencio narrativo, con El método Coué, su primera novela, reinventa una antigua historia familiar, la aventura de un legendario tío abuelo al que no llegó a conocer.

domingo, 22 de marzo de 2009

Larra, doscientos años


Pasado mañana, 24 de marzo, se cumplirán 200 años del nacimiento de Mariano José de Larra. Semejante personaje literario debería estar a la orden del día entre nuestra lecturas. No sólo por su intención satírica y maestría redactora, sino por su actualidad, frescura y modernidad. Leyendo a Larra uno se pregunta si han cambiado tanto las cosas en España en esto dos siglos últimos o si bien permanecen viejas manías, estigmas, usos y comportamientos irredentos. Reproducimos uno de sus artículos de costumbres, para gozo y vindicación del autor madrileño.



El duende y el librero
Diálogo



–Buenos días, señor librero. ¿Qué le trae a usted por aquí?

–Amigo, lo que a todo el mundo le hace ir y venir: el deseo de ganar la vida y, si se puede, de agenciarse algunas superfluidades.

-Siéntese usted, que no vendrá usted tan de prisa, y explíqueme en qué puedo servirle.

–Señor, hablemos claro, y ahorrémonos de palabras; vengo a animar a usted a que escriba, y a que escriba para el público.

–Hombre, mal pleito trae usted.

–Vaya, no empecemos con la modestia.

–No, señor, no es modestia, es comodidad, pereza, reflexión, todo lo que usted quiera.

-Pero, es posible...

–Vamos, y ¿qué quería usted que escribiera? Para fastidiar al público siempre se está a tiempo; además... que... en verdad... no tengo nada que decirle por ahora.

–¡Por Dios! ¿No tiene usted nada que decirle? Y ¿no ve usted los abusos, las ridiculeces; en una palabra, lo mucho que hay que criticar?

–¡Criticar! ¡Ay! Usted está loco; mi librero ha perdido la cabeza: ¿piensa usted que reservo yo la mía para lances de honor? ¿O usted cree que tengo yo gusto en vérmela rota?

–Eso no, usted habla en chanza: el Gobierno vigila sobre la seguridad de los individuos que están a su cuidado, y castigaría a cualquiera...

–Sí, señor, el Gobierno vigila sobre la sociedad; y la sociedad no cesa de conspirar a desbaratar los buenos fines del Gobierno; sí, señor, éste protegería tal vez a quien criticase los vicios y los abusos, porque estos siempre conspiran contra el Gobierno; castigaría también, es cierto; pero, Señor librero, ni el Gobierno podrá evitar que una paliza acabe con mi gana de criticar, ni a mí me importará nada que el Gobierno cuelgue al que me la haya pegado, a no ser que le cuelgue antes de pegármela. ¿Y qué necesidad tengo yo de matarme por los abusos de otros?

–Mejor sabe usted que yo que se puede criticar sin nombrar a nadie, sin que nadie se pueda ofender.

–Es cierto; pero no se puede evitar que haya tontos que se crean el objeto de la sátira del autor, cuando éste tal vez no les ha hecho el honor de acordarse de ellos para tomarlos por modelos; y menos se puede evitar el que muchos de estos tontos quieran echarla de valientes, y vayan todos los días a desafiar al redactor, que tiene entonces que dejar a todas horas la pluma para tomar la espada, y dar satisfacción particularmente a cada individuo de los que componen el público de lo que sólo ha dicho a éste en general; y yo no hago ánimo ahora de empezar mi carrera militar; me ha parecido siempre más cómoda la del bufete, porque aprecio las cabezas de mis semejantes tanto como la mía; y soy de opinión que más bien se hicieron todas para discurrir que para recibir golpes, prueba de ello lo muy fáciles que son de romper, y lo poco que resisten esa clase de ejercicio...

–Conque, es decir, que mi visita es en balde...

–Pero, hombre, si pide usted cosas...

–Pues yo no creo que usted, con ese genio que Dios le dio tan mordaz, deje de tener algo escrito que valga la pena de leerse; y vengo por ello.

–Una cosa es que yo me divierta en reírme en mi cuarto de todo lo que me choca, y otra cosa es...
–Sí, señor, usted tiene mil razones, pero yo no salgo de aquí sin llevar algo.

–Hombre, déjeme usted en paz, no sea usted el diablo, que muchos se lo agradecerán.

–Ahora mucho menos; y más, se ha de proponer usted dar un periódico, hay materia para ello, yo conozco que me puede valer mucho.

–No, no, no, eso no; comprometerme a dar un periódico, no señor; supuesto que usted se empeña saldrán, sí, de la oscuridad unas cuantas hojas que escribí noches pasadas, y Dios quiera que no me tenga que arrepentir. Si como es regular me sigue el humor, publicaré otras cuando me acomode o pueda, por artículos sueltos; si no, allí se quedará donde a mí se me acabe el gusto.
–Conque, por último...

–Sí, señor, por último, ha vencido usted, bien a mi pesar: ahí van esos borrones; póngalos usted en limpio, en la inteligencia de que no quiero que nadie sepa que yo soy el que los publico; póngales usted cualquier título, que en el día no se repara mucho en eso, y mientras más desatinado más gusta, es decir, más llama la atención, más se compra; de modo que ya eso del título es especulación del librero; pero entienda usted que no le doy licencia sino para anunciarlo, pelado de toda alabanza, nada de prevención, que juzgue el público lo que quiera.

–Pero para venderlo...

–Si no se vende, que no se venda; yo le abonaré a usted el gasto. Vaya usted con Dios, y hasta otro mes no me vuelva usted a incomodar.



El Duende Satírico del Día, n.º 1, 26 de febrero de 1828.





[Nota editorial: Otra ed.: Fígaro. Colección de artículos dramáticos, literarios, políticos y de costumbres, ed. Alejandro Pérez Vidal, Barcelona, Crítica, 2000, pp. 647-649.] (Extraído de la página web Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/larra/)

martes, 3 de marzo de 2009

Cuando leas esta carta, yo habré muerto

Ediciones Siruela
tiene el placer de invitarle

a la presentación del libro
CUANDO LEAS ESTA CARTA,
YO HABRÉ MUERTO
del autor vallisoletano
AGUSTÍN GARCÍA SIMÓN.

El escritor Luis Mateo Díez
y Ofelia Grande, directora
de Ediciones Siruela,
acompañarán al autor.

Miércoles 4 de marzo a las 19:30
Patio Herreriano
Museo de Arte Contemporáneo Español

c/ Jorge Guillén, 6
Valladolid

sábado, 17 de enero de 2009

Agua, poemario de Yaiza Martínez


Aparece el poemario “Agua”, de Yaiza Martínez, en Ediciones Idea




Historia de la edición.


La editora Pilar Pomares, a la que agradezco mucho el esfuerzo que ha realizado para publicar mi último poemario, se puso en contacto conmigo a principios del mes de julio de 2008: “Estimada autora, estamos interesados en la publicación de su poemario Agua. Le agradecería contactara conmigo en esta misma dirección. Atentamente, Pilar Pomares”. Esta vez he corrido con mucha suerte, no he tenido que esperar nada más que cuatro meses desde que Pilar me escribió para poder ver mi libro impreso. Por eso, y porque la edición es impecable, le estoy enormemente agradecida. Sólo he de añadir que para una autora nacida en Las Palmas de Gran Canaria, que lleva fuera de su tierra más de 20 años y que, de alguna manera, escribió este libro para “volver, observar atentamente con los ojos llenos de ceniza y de luz, hacer las paces con sus orígenes y, desde ese punto, intentar comprender los caminos que ha de seguir el agua –al menos hasta dentro de unos años-“; que la editorial que se ha interesado por sus textos sea canaria, no sólo es una sorpresa, sino también un símbolo. Y, en definitiva, eso es Agua, un regreso tras una transformación. El símbolo de un proceso infinito. Y su edición ha formado parte de esa misma simbología, es decir, que el libro salió de sí, hacia la realidad.



Historia de la escritura

En lo anecdótico diré que bauticé el poemario como Agua porque el agua se apareció en casi todos los poemas, de manera espontánea. Pero, para ser sincera, el poemario es Agua porque en él subyace una percepción del mundo que podría resumirse de la siguiente forma: caos aparente, aunque creativo. No hay ningún elemento natural que albergue en sí de manera tan intrincada la vida y la muerte. El agua todo lo arrasa y todo lo crea. En un momento en que todo estaba arrasado, busqué los nuevos caminos del agua. Desde mi perspectiva como poeta, la elaboración de esos caminos pasa siempre, ineludiblemente, por el lenguaje. No me cabe la menor duda de que el lenguaje hace el mundo, no de manera directa, como si fuéramos magos, sino en la composición de una red que, como especie, compartimos en el lenguaje mismo. Desde esa red comprendemos, aprehendemos, dilucidamos y recreamos toda la realidad. La escucha de esta realidad, por otro lado, nos hace tomar conciencia de su lenguaje. Este libro ha sido un esfuerzo de mi conciencia por comprender y transformar el agua a través del lenguaje poético. De dicho esfuerzo he obtenido principalmente una gran modestia porque, aún viendo más que antes, he comprendido lo mucho que me queda por ver. Y que el dolor y el miedo no terminan pero que, en el fondo, no tienen importancia. El agua está en todo, todo lo posee.



Un poema del libro Agua

Verdad: la historia comienza ahora

Qué bien se está a la sombra de los grandes árboles

de la miseria del gotero a la gárgola con la boca tan llena
que le da para escupir y ser como una fuente

dijiste les haremos una casa con un doble tejado

porque te confesé que tenía
la limitada cualidad del muro

y no era así la cúpula de luz

a la sombra de los grandes árboles
vimos retirarse el agua de la gran ola

la herida sobre la playa
plumas llevaderas
que antaño plomo lascas y vetas
mundo y carácter serán esta poema
de pasado y presente conjugados

asentimos bajo la sombra a lo que se fue
a lo que viene asentimos buscando
con el alma
sometida al mar

les haremos una casa con un doble tejado,
tras tu muralla
-pero entonces no conocía el valor de tus promesas
cuando los grandes árboles
y este regalo
- desde tanta altura
se mostraron por fin para nosotros
Todo fue del carácter de la sombra:
el mundo del agua,
la cúpula de luz y nuestra casa,
bajo un doble tejado



Dónde encontrar Agua


Todo aquél interesado en seguir leyendo este libro, podrá encontrarlo en la página web de Ediciones Idea, que es su principal distribuidora. Espero que disfruten de sus versos. Yaiza Martínez. Agua. Ediciones Idea. 2008.
Yaiza Martínez.

jueves, 25 de diciembre de 2008

...Dónde estabas en "los setenta"?


Hace nueve años, Rafael Martínez Sagarra publicó por su cuenta y riesgo un opúsculo titulado ...Dónde estabas en "los setenta"? donde pretendía una especie de ajuste de cuentas testimonial con su experiencia combativa en el movimiento obrero de aquel tiempo y en concreto en la huelga del 74 en Fasa-Renault.

Una pequeña editorial vallisoletana nacida al calor de un grupo de amigos, Gatón Editores, S.L., se ha estrenado en el panorama editorial de la ciudad retomando aquel librito y actualizándolo con algunas aportaciones de gente que participó directa o tangencialmente en una huelga que sacudió intensamente a todo Valladolid.



...Dónde estabas en "los setenta"? es un libro refrendatario de una serie de acontecimientos de los que, aparte de la frialdad de las hemerotecas, poco se recordaría hoy si no fuera porque, aunque canosos y con déficit de estímulo, aún permanecen muchos testigos que vivieron aquello en primer plano. En ese sentido, Rafael Martínez Sagarra ejercitaba un doble trabajo: relatar sus vivencias personales sobre su militancia organizada sui generis y sobre la huelga del 74, y recoger a su vez una especie de tradición oral cuyo valor será tenido sin duda en cuenta por los historiadores que analicen el último cuarto de siglo de la ciudad.



La narración, en primera persona, es acogedora, fluida, amena, tremendamente anecdótica. Rafa pone calor y pasión contenida. Su escritura, ágil y sin pelos en la lengua, se enmarca en un género de relación de acontecimientos, pero no escatima sus puntos de vista particulares. Piénsese que no es el trabajo de un historiador ni de un político, y en este sentido los análisis aparecen pergeñados, incluso da elementos y pistas, pero nunca profundiza en ellos porque seguramente Rafael Martínez Sagarra nunca lo pretendió. No era su objetivo.

El hecho de que se citen pormenores de un proceso huelguístico y se mencionen tantos nombres conocidos del mundo laboral de los años setenta recaba sobre manera la atención de cualquier ciudadano interesado en la intrahistoria de Valladolid. La posición dura y escasamente negociadora de Renault, el marco político dictatorial en que se amparaba la empresa, los mecanismos represivos, el mundo solidario de los empleados de la fábrica y de otros sectores ciudadanos, los despidos ejecutados por la empresa sobre un número elevado de empleados, el ardor aún juvenil e incluso radical en la respuesta obrera, las divergencias entre el modelo sindicalista tradicional que se avecinaba y la práctica asamblearia de los anticapitalistas, son los ejes fundamentales que se desarrollan en el libro.

Pero paralelamente, Rafael Martínez Sagarra narra sus vivencias de juventud en medio de toda aquella situación, aportando calor y humanidad al relato. Porque detrás de todos los esfuerzos de los trabajadores, de los intentos de organización y de reivindicaciones frente a FASA y otras empresas, más allá y más acá de los efectos que salían en los periódicos o causaban sensación en la opinión pública, había gente de carne y hueso que se esforzaba, se jugaba sus sueldos, la estabilidad de sus familias, su propia libertad y las perspectivas de futuro personales. Esto hay que recordarlo cara a las nuevas generaciones, porque los avances en materia de bienestar, de derechos humanos y de percepción económica no han llegado ni por inercia ni por la providencia de las alturas.



Rafael Martínez Sagarra hace anteriormente un repaso y un recordatorio de lo que había sido Valladolid tras el golpe militar inconstitucional contra la República. Ganadores y perdedores de la guerra, la represión cruenta y sin piedad, los eventos sociales importantes de la ciudad durante el largo desierto del franquismo, la implantación a principios de los años 60 de la Renault, la atracción hacia ésta de trabajadores jóvenes procedentes de otros talleres de la ciudad y también de las zonas rurales de Valladolid y otras provincias limítrofes, los horarios y ritmos fuertes de las cadenas de producción, el papel del sindicato franquista denominado vertical porque su representación era cualquier cosa menos democrática, la lucha obrera clandestina que va haciendo mella entre los funcionarios del viejo régimen y atrayendo la simpatía, a pesar del miedo, de sectores cívicos, las definiciones y la rica polémica entre las diversas concepciones de defensa de los derechos de los obreros, todo ello queda reflejado con una frescura y un interés que sería de desear que estimulara nuevos relatos por parte de otros testigos que vivieron aquella situación intensamente y que tanto tendrían aún que decir.

Junto al texto recuperado de Rafael Martínez Sagarra, el valor de esta edición de Gatón Editores es que aporta una serie de colaboraciones complementarias de diversos ciudadanos que tuvieron algo o mucho que hacer y decir en aquella década. Trabajadores de la Renault como Eduardo López Cornejo, Pedro Conde Soladana, Pedro Oyagüez Valentín, Alfredo Castro Castro, Tomás Rodríguez Bolaños; abogados laboralistas que tuvieron que defender a los despedidos de FASA como Jesús Castellanos y Antonio Pérez Solano; historiadores como Celso Almunia; curas de aquel tiempo como Manuel González, son algunas de las firmas que aportan su granito de arena: puntos de vista desde su ubicación cívica en aquellos arduos años. Ciertamente uno echa en falta las aportaciones del hombre tenaz de Comisiones Obreras en la Renault, Ángel Nieto, y la de Julio Barrocal, uno de los que más se batieron el cobre desde las Plataformas Anticapitalistas -organización que tuvo un amplio seguimiento obrero en Valladolid en aquellos años- y que padeció también detenciones y acosos.



No quiero finalizar esta somera reseña que, como tal puede resultar imprecisa y limitada, sin hacer constar lo que al principio del libro Rafa titulaba Tres aclaraciones antes de empezar.

“Primera: Queremos dedicar estas líneas a todos los trabajadores de FASA Renault que supieron, con sus luchas, conseguir sus objetivos y alzarse como ciudadanos dignos.

Segunda: Que la idea de escribir estas páginas surgieron de una conversación entre Alfredo Castro y Rafael Martínez Sagarra. Siendo el texto de Rafael y los dibujos que lo acompañaban de Daniel Carrascal y Manuel Sierra.

Tercera y última: Que el único motivo que nos ha llevado a escribir estas páginas ha sido el del recuerdo. Recordar cómo vivimos acontecimientos importantes en la reciente historia de nuestro país -cómo fue la transición política y el cambio de régimen-, comparando cómo eran nuestras vidas en los setenta y cómo son ahora.

...........

A los que pasamos de largo los cuarenta años, nos vendrán recuerdos...y a los jóvenes para que vean que esta sociedad de bienestar y de libertades que ahora disfrutan que hubo alguien, en este caso sus mayores, que hicieron para que los tiempos cambiasen a mejor. Ahora es el momento de que ellos tomen el relevo para contibuir a allanar el camino, y así, dejar a los suyos una vida más justa y solidaria. Nuestro objetivo, en este relato, no ha sido enjuiciar a nadie y menos a los que también combatieron con nosotros, sólo que cada cual tomó la opción que le pareció más correcta para por diferentes vías llegar al mismo destino: la libertad."


Particularmente este párrafo de Rafa me conmueve y pienso que, si tal como decía él, este libro es sobre todo memoria, implícitamente también nos traslada el alto valor que la memoria tiene para las sociedades. Sin memoria estaríamos perdidos. La situación por la que atraviesa la factoría vallisoletana de Renault en estos finales de 2008 hace pensar de nuevo en la importancia que tuvo para el desarrollo de la ciudad, el valor de las luchas de sus trabajadores y cómo suscita inquietud y nueva conciencia cívica ante lo que pudiera pasar.

No quiero terminar sin agradecerle in memoriam a Rafa el testimonio tanto de su obra escrita como de su amistad. Él, que nos abandonó en la vida por su propia, voluntaria y radical decisión, sigue siendo recordado por sus amigos y viejos compañeros de andanzas y riesgos.


Joaquín Ruiz.

(Las imágenes corresponden a la presentación del libro que tuvo lugar a finales de octubre)



lunes, 22 de diciembre de 2008

ELEGÍA CON PÉTALOS DE ROSA



Queridos amigos,


Mañana martes día 23 de diciembre a las 20.00 horas en la Fundación Segundo y SantiagoMontes (C. Núñez de Arce, 9), tenemos la presentación del libro

ELEGÍA CON PÉTALOS DE ROSA, de CALDERÓN SAMANIEGO,
ilustrado por LA FAMILIA BIEN, GRACIAS


Me encanta poder deciros que está publicado por GATÓN EDITORES, editorial de la que formo parte, como muchos de vosotros ya sabeis.

Os paso la invitación y el cartel del libro, porque en este caso una imagen vale más que lo
que yo os pueda contar.

Espero veros a todos, (sé que son días complicados), después nos tomaremos una copita
de cava en Rayuela y brindaremos por este cuento del que estoy segura os vais a enamorar.

Con mis mejores deseos.

Charo A. Vergaz


lunes, 17 de noviembre de 2008

Tres días fatales, según Carlos Javier García



El miércoles 19 de noviembre a las 20,00
se presentará en la Librería Rayuela el libro

“Tres días que conmovieron España”

de Carlos Javier García,
catedrático de Literatura Española en la Universidad Estatal de Arizona, EEUU.

El libro está editado por InActuales LANGRE.

Carlos Javier García será presentado por José Ramón González,
profesor de Literatura en la Universidad de Valladolid.



Como dice en su introducción: “Planteado como un estudio de los medios de comunicación y el 11M, este libro se centra en las formas de representación de los hechos. No pretende establecer la especifidad de lo realmente ocurrido más allá de las palabras; no indaga las causas ni sus posibles repercusiones en las elecciones. Está dedicado a examinar cómo se configura el atentado en términos periodísticos, cómo se establecen sus causas y sus efectos políticos en un contexto tan politizado como el de las elecciones del 14 de marzo. En otras palabras, pretende identificar las diferencias en las representaciones y ver cómo éstas surgen a partir de diversas contextualizaciones de los datos y de su valoración en clave política. Ello permitirá ver que de los datos disponibles en un momento determinado y de los relatos consiguientes se sacan a veces conclusiones dispares, las cuales adquieren a menudo el valor de una toma de posición política”.


En este sentido, el libro toma como referencia las informaciones publicadas por los diarios El País, ABC y El Mundo, y también considera el trabajo de la Cadena SER. Libro de análisis mediático, nos llama la atención una de las citas de presentación del libro.

“Los hechos son los hechos...los hechos suceden, tienen lugar y ya está; y a nosotros sólo nos cabe representárnoslos para defendernos de su arrogancia y de su despotismo con nosotros, reproducirlos de nuevo a nuestro modo en el único lugar en que podemos hacerlo: en las palabras, en los periódicos y las conversaciones y sobre todo en la continua vorágine de palabras de nuestra conciencia, y allí, más tarde y cuando ya nada de lo sucedido tiene remedio, les damos un orden, una forma, establecemos unas causas y de ellas derivamos unos efectos, urdimos una explicación plausible para creer que sabemos a qué atenernos o quedarnos un poco en paz con las cosas e incluso pensar que las dominamos.”

(J.A. González Sainz, Volver al mundo)


viernes, 14 de noviembre de 2008

Diarios indios, de Chantal Maillard



Diarios indios (Pre-Textos, 2005), de Chantal Maillard, es la segunda entrega de lo que se ha configurado como una especie de trilogía involuntaria: ubicado entre Filosofía en los días críticos (2001) y Husos. Notas al margen (2007), tiene sin embargo la singularidad de aparecer como una especie de isla en la obra de la poeta y ensayista. A diferencia de los otros dos, Diarios indios no ha sido el germen de ningún poemario; Filosofía en los días críticos es la fuente indirecta de Lógica borrosa y Husos el crisol del que emerge, transfigurado, el poemario Hilos. Por lo tanto, Diarios indios no tiene un espejo poético en que mirarse y queda como discurso autocontenido, sin puntos de fuga, y sin embargo se inserta en un proceso de depuración estilística radical, que desde la “prolijidad” de Filosofía en los días críticos desemboca en la aspereza y la ruptura del lenguaje en Husos y su posterior declinación poética.


A su vez, Diarios indios está compuesto por tres cuadernos que dan cuenta de otros tantos viajes a la india: “Jaisalmer” (1992), “Bangalore” (1996) y “Benarés” (1999) fraguan, así, tres estancias en otras tantas ciudades del subcontinente indio.Podríamos definir esta obra singular, extraña e inclasificable, como un “diario de viajes filosófico” que entroncaría vagamente con la genealogía del Michaux de Un bárbaro en Asia o el Bruce Chatwin de Los trazos de la canción. Sin embargo, Maillard se aleja de la distanciada ironía del primero y del análisis de los mitos del segundo. Y avisa en el prólogo: “Los cuadernos que componen este libro no son crónicas de viaje. Tampoco son el resultado de un experimento antropológico, ni mucho menos se proponen fomentar una espiritualidad exótica. Dan cuenta tan sólo de un punto de vista, o más bien de un punto de estar, un punto en el que estarse para, desde la mayor extrañeza, atemperar el juicio que precede, siempre, a la experiencia, y procurarle a la mirada, dentro de lo posible, un medio de neutralidad”.




Nos encontramos ante un proceso de introspección consagrado a revelar los mecanismos mentales, sus trampas, su ambigüedad esencial. Este proceso tropieza, en primer lugar, con la conciencia del deseo, deseo que ha de entenderse no sólo como apego a las formas mudables del mundo fenoménico, sino como adhesión incondicional al “yo” que, ilusoriamente, nos conforma. A continuación, encuentra la siguiente objeción: ¿cómo observar al yo que observa? ¿No sería necesario otro yo que observara al primero, y luego un tercer yo para observar al segundo, y así ad nauseam? La autora sortea parcialmente esa hipotética refutación de su método en los siguientes términos: “Identificarse con los propios estados mentales es la condición natural del ser humano; observarlos no es propio de esa condición, es el resultado de un entrenamiento, algo así como un ejercicio de esquizofrenia controlada. La escritura de mis “diarios” no es sino el testimonio de una voluntad comprometida en ese empeño; son una obra en marcha que terminará al tiempo que mi capacidad de observarme y dar cuenta de ello”.


No hay, por lo tanto, una instancia o conciencia superior que englobe estratos inferiores, sino una íntima escisión, una frontera antinatural y premeditada.Ese proceso no impugna la presencia acuciante, a veces visceral, del mundo exterior, que en “Jaisalmer” se ofrece como extrañamiento, en “Bangalore” provoca una reacción de rabia y en “Benarés” se refleja con una suerte de ecuanimidad. Por ello, el estilo cambia de un cuaderno a otro: expectante en el primero, deja paso a letanía en el segundo y se sumerge en la contemplación distante en el tercero.



n “Jaisalmer”, primer viaje, la autora renuncia al eros y toma partido por el thanatos, no necesariamente negativo como lo ha lastrado el pensamiento occidental. El thanatos facilita el extrañamiento, la mirada volcada en el umbral de la conciencia, a punto de quebrarse, de extralimitarse… pero queda, pese a todo, dentro de sí misma:

“El tiempo de las cosas se mide por su sombra, y sólo el que no tiene sombra es eterno. El desierto, por eso, es eterno. Con el sol en el cenit un hombre pierde su sombra. Puede decirse que entonces se le otorga la posibilidad de estar en su propio centro, de no distinguirse de sí mismo. Por un instante, es un iluminado. Pero a luz le gusta jugar en la llanura. Basta que aquel hombre levante un brazo: hallará su sombra debajo. Cualquier movimiento lo habrá de delatar. Basta con que quiera verse a sí mismo y comprobar la ausencia de su sombra: aparecerá la huella de su rostro a sus pies. Nadie puede estar iluminado y verse a sí mismo. El ser y el conocer no pueden ser simultáneos si existe una llanura o una línea de horizonte. Ser y conocer simultáneamente sólo es posible en el vacío porque en el vacío no hay nadie”.


“Bangalore” asume el aprendizaje de la compasión como una tarea primordial en el camino. Para llegar a uno mismo, es menester llegar primero a los demás, dar el rodeo por el otro para descubrirnos mejor. Como señala la autora, no se trata de la compasión cristiana; es un sentimiento que tiene que ver con cierta fiereza primordial, desprovista de cualquier idea ética o imperativo categórico. El mundo sigue ahí:


“Violaron a una niña inglesa, anoche, en Bangalore. A él, le mataron. Dicen que fue casualidad, que no estaban juntos, que sus almas se habían separado mucho antes. Pero no lo creo. Yo los vi, a ambos, cruzando la tarde, ayer, ella sosteniendo una pereza azul en su vientre; él, unos anteojos dorados. Tan sólo los separaba la tela de algodón transparente que cubría sin ocultarla la estela de su cuerpo.No fue causalidad, fue aquella blancura del tejido. Hay veces que la vida no soporta tanta blancura”.



"Benarés”, cronológicamente el último cuaderno, está dividido en dos partes. “48 ghats” traza un itinerario por las escalinatas que bajan al Ganges. En cada una de ellas, la observadora se detiene y nos hace partícipes de sus impresiones. Asombra el modo en que se deslastra de los prejuicios de la sentimentalidad occidental: todo es observado con la imparcialidad de quien contempla un mundo cuyas fuerzas precipitadas, que en Occidente rápidamente asimilamos al bien o al mal, no provocan la respuesta moral automática y preconcebida con la que nos defendemos de lo ajeno en virtud de una inmunología preventiva meticulosamente inoculada. Los niños vuelan las cometas, los ascetas amasan boñigas, la perra negra se alimenta de fetos en el Ganges… el observador no siente horror ante ello, no juzga: todos los estímulos han quedado igualados por una mirada ecuánime, que contempla sin perplejidad las mudanzas del mundo:


“La perra negra es especialista en fetos. Tiene tiña como casi todos los perros de Benarés, pero sabe como ninguno rastrear los fetos hinchados que las aguas devuelven a la orilla. Aquí está. Empieza por el cerebro. Una joven japonesa se acerca a la escena, se pone la cámara en la cara. Duda. No se atreve a disparar. Los intestinos ya se escapan por el cuello derramándose entre las guirnaldas amarillas y las bolsas de plástico que se estancan en el ghat y un olor nauseabundo corre como una brisa rozando el papel en el que escribo. El suelo de piedra ya cobra el tono rosa de la sangre aguada. La perra se relame. Da unos pasos a lo largo del ghat y vuelve al festín que ya es un tronco abierto por la espalda. Tres niños juegan a sumergir guirnaldas a su lado. La perra cumple con el cielo, restituye la carne a otra carne, lo impuro a lo impuro, devuelve a la totalidad la parte que le corresponde. Ya no puede reconocerse a qué ha pertenecido el trozo de carne que bambolea entre la pata derecha del animal y su hocico. El sol se está poniendo despacio en los escalones. Los niños juegan”.


Las respuestas automáticas de rechazo y repugnancia quedan desactivadas y la mirada emerge liberada. Ha sido desnudada hasta el tuétano y, acantilada, está dispuesta a invertir su dirección. “Diario de Benarés”, segunda parte de “Benarés” y conclusión del libro, “describe el itinerario de una conciencia observadora que acaba siendo objeto de su propia observación”. Para ello, se despoja de todo sentimiento y todo deseo, se aquieta, se remansa, se vuelca en el ahora. La descripción del proceso se acompaña de una reflexión profunda sobre la naturaleza del deseo, sobre cómo éste engendra la multiplicidad, la diferencia, la escisión y, a la postre, se erige en motor genesiaco de toda divinidad. Lo cual lleva a la autora a gritar: “¡Muéstrame tu dios y te diré cuál es el color de tu miedo!”. Sigue un ataque frontal a las religiones y a las servidumbres que las propician, pues los seres humanos “tienen poca fuerza para la orfandad”. Y caen las máscaras: “Jehová: uno de los dioses que ocupan la parte superior izquierda del mandala tántrico. El error: confundir a uno de los devas (dioses) con el Absoluto. El dios de los judíos: un deva vengativo en guerra contra los asuras (demonios). Un dios que necesita la ayuda de los hombres: ellos son su alimento. Al rezarle le dan su fuerza, le entregan su energía. Los dioses se alimentan de las preces de sus “fieles”” […] El error del hebraísmo: hacer de uno (de los dioses) el Uno. El error de Cristo: asumir el hebraísmo. El error de muchos cristianos: confundir a Jehová con el Dios del Cristo o, incluso, con la síntesis última del racionalismo”.


El proceso de escisión es tal que incluso genera paradojas o poéticas de la percepción:

“Me apuntaron a mí, pero ahí donde llegó el dardo no había nadie.
¿O sí lo había?
Yo acechaba, detrás del árbol.
Vi algo caer.”


De regreso del viaje, parece que el umbral que define ambas conciencias –la conciencia y la conciencia observadora– vuelve a espesarse y a investirse de la ceguera que rige nuestra vida. A tientas se vuelve de otro mundo, de un mundo radicalmente ajeno que sirvió de excusa para una íntima ordalía, y acaso para una derrota, no menos secreta.




Uno de los últimos párrafos revela que persiste el deseo de protección, que quizá la mirada que pretendió desencarnarse ha fracasado y naufraga en la orfandad, en la niñez que denunciaba:

"Por haber sufrido, tal vez, o inmerecidamente me concedieron un ángel (es una manera de decir; todo es una manera de decir).



Cuando un ángel cae, al principio sufre porque no sabe nada salvo la tarea encomendada. Después, poco a poco va recuperando la visión y el poder. Cuando lo recupera del todo, entonces se va. Dicen que ha muerto, pero no: es que le han vuelto a crecer las alas.



No estoy lista aún para que recuperes del todo la visión. ¿No ves cuánta confusión anida todavía en mi pecho, que me hace confundir, como por necesidad, el objeto al que la llama se dirige con el propio fuego?”.


Y ya el libro deja a esa escritura, muy limpia y despojada de ornamentos, al borde del abismo del lenguaje: en Husos ya no habrá que limpiar el verbo, sino dinamitarlo, romper las cadenas lógicas de sentido y los ensamblajes predecibles que traducen el mundo.


¿Qué ocurre con el poema si cae desde un sexto piso? Pero esto es otra historia.