sábado, 5 de diciembre de 2009

Hainuwele, de Chantal Maillard


Hainuwele y otros poemas es una amplia antología de los poemas escritos por Chantal Maillard entre 1987 y 1999 y condensa lo más destacado de su producción poética anterior a Matar a Platón. Hainuwele aparece completo y sin retoques, tal como se compuso tras un viaje a la India en 1988. Es la historia de una relación entre una joven de un poblado, que a la vez es una diosa aunque ella lo ignore, y un dios antiguo, informe, proteico, omnisciente: el Señor de los Bosques, cuya presencia insondable y omnipresente se confunde con el propio bosque. El bosque y sus animales son uno y constituyen otro principal personaje (mejor: presencia) del libro. Incluso el Señor o Espíritu de los bosques se confunde con el propio bosque, porque alienta en todas las cosas. Hainuwele también es bosque porque a pesar de ser humana, su naturaleza es líquida, metamórfica: se disuelve como una sombra que trepa hasta los árboles y anida en las plumas de las aves, es capaz de habitar la piel que mudan las serpientes y proyectarse, entera, en el crujir de la hojarasca. Tan pronto se transforma en el sonido de una "alimaña" en celo como en el reflejo del agua sobre el estanque o en las pezuñas dibujadas en el cieno. Sus continuas transformaciones y "aquietamientos" conforman el lenguaje con que dialoga con el espíritu del bosque (para "a-cercarse", para romper los cercos del lenguaje, como se insinúa en Filosofía en los días críticos); la realidad es magmática, dúctil, porosa: el bosque vibra y cambia a cada momento, en un éxtasis vertiginoso que reconcilia tiempo y eternidad, caída y fuego detenido. La realidad, como en las cosmogonías indias, está configurada por la vibración: es la vibración, y no la solidez, la que se erige en ontos de ese mundo en mutación perpetua: “Si me preguntan quién soy respondo:/ Vibro a mayor velocidad que un árbol”.



Hainuwele es una recreación libre de un mito polinesio que es a un tiempo una representación “excéntrica” de la unión mística y una denuncia ecologista, un grito velado por un mundo que, como dice la autora, “no sabemos proteger lo suficiente”. Una honda reflexión, también, sobre la animalidad: Hainuwele lame la sangre de los cachorros de una hembra de puma y defiende con fiereza la rueda de los cambios. Como la propia autora señala en la introducción:
“Hay en el animal una inocencia que se me antoja camino de vuelta al origen. Anterior al juicio que distingue y sopesa, le procura al gesto la precisión que la razón le niega cuando se activa en los territorios que no le pertenecen. Y cuánto esfuerzo le cuesta lograr un “acierto” donde, sin ella por guía, habría certeza. El ser humano “desarrollado” se enorgullece de los logros de su inteligencia, pero cuán torpe es, cuán pobre y desasistido cuando pretende comportarse de acuerdo con la naturaleza. Yo aprendo de un animal todo aquello que mi voluntad traba. Y aprendo, también, mi desgracia, mi inferioridad y mi condición de extraña en este mundo que no sabemos proteger lo suficiente. Contemplo, voy hacia ellas, hacia las bestias, me “abestio”, je m’abêtis, como sugería Montaigne. Aunque para el hombre enaltecido s’abêtir (“idiotizarse” sería la traducción de la palabra en su uso común) es rebajarse, volver al estado de salvajismo en el que, según sus teorías, estábamos al principio y en el que la carencia de leyes nos llevarían a matarnos unos a otros “sin razón”. Olvidan que las reglas que acorde a razones han de darse los seres humanos para convivir sin daños no son en absoluto necesarias en el reino animal. La acción de un animal, que nunca opera contra el bien de todos, no se diferencia de la ley natural. La inocencia de las bestias, la aceptación incondicional por parte de cada una del lugar que ocupa en la cadena y la asunción, por otra parte, de ese ejercicio de crueldad que es, para cualquier buen entendimiento, un mundo organizado sobre el hambre en una rueda sin fin de resistencia, miedo, dolor y muerte, es para mí algo más que una lección de humildad. Chuang tsé, cuya sabiduría era grande, refiere este consejo, que daba el Señor del Mar del Norte al Conde de los Ríos: “Procura que lo humano no destruya lo Celestial en ti; procura que lo intencional no destruya lo necesario”. Para conseguirlo, para conservar lo necesario se ejercitaban los taoístas en la espontaneidad. El recogimiento (no-mente) antes de lanzar la flecha o trazar la línea con el pincel, la “détente du tigre”, como decía Michaux aludiendo al gesto certero del tigre que salta sobre su presa, pero también la conciencia del gesto cotidiano, esos gestos que realizamos sin necesidad de que el pensamiento los anticipe. No creo equivocarme al pensar que también a ello aludían Hui-Neng y otros maestros del budismo chan cuando hablaban de la necesidad de hallar el “rostro original”. Lo celestial, el rostro original, no es otra cosa, a mi entender, que la sabiduría de las bestias".


Los “otros poemas” pertenecen a los libros Poemas a mi muerte, Conjuros, Lógica borrosa, Filosofía en los días críticos y Diario de Benarés. Dan cuenta de las sucesivas inflexiones de una voz que explora los márgenes de la expresión, las fisuras del sentido, en busca de una grieta desde la que proyectarse con toda plenitud. El discurso fluido de Hainuwele y Poemas a mi muerte da paso a la indagación psicológica de Conjuros, a la lúcida y despiadada exploración de la senti-mentalidad de Lógica borrosa (“Estoy creciendo de la nada”) y a la ruptura final de las estructuras sintácticas y epistemológicas convencionales, en el largo poema “Conmigo”, que prefigura las posteriores aventuras de Husos e Hilos. Como la autora señala en el prólogo, la observación de los procesos mentales acaba convirtiéndose en el centro de una obra en curso: el poema “Sin embargo” sería un primer ejemplo de esa voluntad indagadora de los pliegues que nos conforman y que posteriormente se decantará en las sucesivas entregas de diarios y poemarios en un extenso y fascinante tapiz que va urdiendo una de las obras más singulares, arriesgadas y poderosas del actual panorama de la literatura en nuestra lengua.

El libro viene acompañado con un CD que incluye la lectura íntegra de Hainuwele y una selección de los otros poemas. Un CD para escuchar con los ojos cerrados, para dejarse penetrar por una voz convulsa y acariciadora, sucesivamente demorada y atenta a los matices, a los mínimos pliegues de la materia verbal que trabaja como si de un alfarero se tratara. Voz al acecho, también, voz-animal alerta ante los encuentros, los peligros, las inminencias que se dan en el bosque del lenguaje.

El muérdago se enreda en mis tobillos,
helechos y agavanzas me ciñen las caderas
y un nenúfar
se deshoja en el valle dócil
de mis nalgas.
Sobre la tierra húmeda me acuesto como un ojo que se cierra
(tienen mis muslos el sabor del humus en otoño)
y me hago raíz,
vegetal crisálida
aguardando la aurora.
Sobre mis labios quietos
lentamente
desova una culebra.

LA OFRENDA
Poner un marco a la ofensa.
Bajo la herida, un cuenco.

Recoger
la sangre y bebérsela frente al cuadro.
Como ofrenda.
Por los actos el yo
busca afianzarse.
Por los actos el yo es ofendido.
Por los actos el daño. Por los actos
el conocimiento.
Nada de lo que se hace a ciegas es
inútil para ver.




martes, 10 de noviembre de 2009

Apuntes de Berlín


Recientemente se presentó el libro Berlín. Apuntes de una ciudad en Valladolid, en la Librería Rayuela. Reproducimos del blog del Colectivo Rémora un comentario sobre el mismo.


Berlín. Apuntes de una ciudad es un libro de paseos, reflexiones y vivencias acerca de una de las capitales europeas más interesantes y vivas. Contraponiendo la figura del paseante a la del turista, la guía al diario de viajes, la superficialidad de la visita organizada a la minuciosidad de la observación personal se van superponiendo estos apuntes que, más que una explicación de la ciudad, constituyen un intento de recreación.


A través de la mirada de un extranjero que recorre sus calles, se entrelazan la lengua y la cultura alemanas, el movimiento okupa del Berlín de la década de los noventa, el arte y la literatura, las nuevas tendencias underground, la arquitectura y los grandes espacios de la urbe, la historia, la soledad y las relaciones personales, la vida cotidiana de una ciudad cosmopolita.


Pero estos paseos no solo nos hablan de Berlín sino también del propio paseante. El autor toma partido y asumiendo su propia condición de extranjero se cuestiona a sí mismo, exponiéndose como parte de la experiencia, a la manera de los viajes sentimentales de Sterne.

lunes, 26 de octubre de 2009

El ojo crítico de Paco Fernández Buey


Por una universidad democrática aborda la historia y el presente de la Universidad prestando especial atención a los movimientos críticos y alternativos que han actuado en ella durante los últimos cuarenta y cinco años. El libro analiza sucesivamente: la creación del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB) en 1966; la evolución posterior de los sindicatos democráticos de estudiantes en España; la rebelión estudiantil del 68 en Europa y América, lo que fue el mayo del 68 en Francia y su impacto en las universidades españolas; la historia del movimiento de profesores no-numerarios en la década de los setenta; los proyectos oficiales y extraoficiales de reforma de la Universidad en las décadas siguientes (LRU, Informe Bricall y LOU); establece, por último, las luces y sombras de la situación universitaria actual a propósito del Proceso de Bolonia.

Fernández Buey fue uno de los fundadores del SDEUB en 1966 y miembro destacado de la Coordinadora Estatal del movimiento de profesores no-numerarios a mediados de los setenta. Después de la muerte de Franco, contribuyó a la creación de las Comisiones Obreras de la Enseñanza. Ha sido profesor en las Facultades de Filosofía y de Económicas de la Universidad de Barcelona, en la Facultad de Económicas de la Universidad de Valladolid y en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, vicedecano durante algunos años en las dos últimas y miembro, en la década de los noventa, del Consejo de Coordinación Universitaria, a propuesta de Izquierda Unida. En la actualidad es catedrático de filosofía política en la UPF, donde coordina, además, un Centro para el Estudio de los Movimientos Sociales (CEMS).

En los once ensayos que componen Por una universidad democrática, Fernández Buey ha juntado su experiencia universitaria, sus recuerdos personales y su vocación de historiador de las ideas para trazar una amplísima panorámica, crítica y analítica, de lo que ha sido y de lo que es la Universidad, de lo que ha cambiado y de lo que sigue sin cambiar a pesar de las múltiples reformas.


SUMARIO

1. Memoria personal de la fundación del SDEUB (1965-1966)
2. La insólita experiencia de un sindicato democrático estudiantil bajo el fascismo (1965-1968).
3. 1968: antes y después.
4. Situacionistas y mayo francés del Sesentayocho
5. Sobre el Sesentayocho en España.
6. Estudiantes y profesores universitarios contra Franco.
7. Para la historia del movimiento de los Profesores No-Numerarios de Universidad (1972-1984).
8. Sobre la universidad, desde Ortega y Sacristán.
9. La universidad veinte años después: mercantilización y corporativismo.
10. La universidad entre la LRU y la LOU (1984-2001).
11. Bolonia como pretexto y como oportunidad.


SOBRE EL SINDICATO DEMOCRÁTICO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA (SDEUB)

Lo más destacable de la insólita experiencia del SDEUB fue construir una organización sentida como propia por la gran mayoría de los estudiantes bajo una dictadura que reprimía duramente todo tipo de disidencia. Y, desde luego, que aquella organización se mantuviera, a pesar de la represión, durante casi dos años. El éxito más importante del SDEUB fue lograr reunir a quinientos delegados estudiantiles, que representaban a muchos más estudiantes, en su asamblea constituyente el 9 de marzo de 1966. Hay muy pocos precedentes de tal cosa en movimientos sociales que hayan actuado bajo un régimen dictatorial. Eso exigía mucha capacidad de organización, mucho apoyo externo y bastante tacto en el trato entre las diversas corrientes y posiciones. Y esto último vale para cualquier movimiento social amplio que se precie, independientemente del contexto. Por eso el SDEUB dejó huella, no sólo en Cataluña. Y por eso aquella experiencia se ha puesto como ejemplo muchas veces en los movimientos estudiantiles posteriores.

SOBRE EL SIGNIFICADO DE MAYO DE 1968

Se ha discutido mucho sobre el significado del mayo francés y se sigue discutiendo. Como por lo general la historia la hacen los vencedores, se suele llamar rebeldía a las revoluciones derrotadas y revolución a las rebeldías triunfantes. En Francia, el movimiento de mayo de 1968 empezó siendo, efectivamente, expresión de la rebeldía juvenil, sobre todo universitaria, pero en el transcurso de los acontecimientos acabó convirtiéndose en un movimiento inequívocamente revolucionario. No hay que olvidar que el momento crítico se produjo cuando los estudiantes enlazaron con los obreros, cuando a la ocupación de las universidades se unió la ocupación de las fábricas y a éstas las grandes manifestaciones conjuntas en París. Eso fue un gran susto para los distintos sectores de las clases dirigentes. Y lo fue también para el PCF y para los sectores sindicales que se habían acostumbrado ya a usar de manera ritual la palabra revolución como flatus vocis. Climax hubo. Lo que ocurrió es que la burguesía y sus aliados, con el apoyo de la policía y del ejército, fueron más fuertes que las fuerzas entonces partidarias de un cambio radical. Y por eso, y porque las capas medias de la población no se recuperaron del susto, el movimiento de mayo del Sesentayocho fue derrotado.
Si por altermundismo se entiende un movimiento inequívocamente anticapitalista, no hay duda de que el movimiento de mayo del Sesentayocho lo fue; fue un antecedente de lo que luego se llamaría altermundismo. Desde el punto de vista socio-cultural no sólo las ideas del mayo francés sino también las de los estudiantes críticos alemanes y norteamericanos sirvieron para abrir muchos ojos y para hacer cambiar prácticas y costumbres ñoñas y conservadoras.

SOBRE EL MOVIMIENTO DE PROFESORES NO-NUMERARIOS

Se puede decir que el objetivo central del movimiento de penenes era de carácter sindical, pero al hacer historia de esos años no hay que olvidar que, junto a eso, estaba siempre la reivindicación político-social de una universidad democrática en una sociedad democrática. Y cuando hablábamos de democracia entonces pensábamos casi siempre en una democracia material. Así que hasta 1977 al menos, el movimiento de profesores no-numerarios tenía que ser, por necesidad, radicalmente antifranquista. La reivindicación del contrato laboral estaba en primer plano. Pero, además, bastantes profesores pensábamos en 1974-1975 que era posible enlazar nuestra huelga con una huelga general en la enseñanza y con las huelgas obreras en curso, de manera que todo eso junto significara el impulso definitivo para acabar con la dictadura.

SOBRE LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD

En los análisis de Ortega y de Sacristán está lo esencial para conocer las funciones de la universidad. La lectura de esos análisis es aún estimulante en un momento, como el actual, en el que apenas se presta atención a esa función de la universidad que es la del formar para el mandar o para crear hegemonía. Replantear la necesidad del análisis de la función social de la universidad es clave, me parece, en esta fase en la cual la privatización indirecta de la universidad pública, la aceleración del proceso de mercantilización y la implantación de las universidades privadas, con el consentimiento de los poderes políticos, están contribuyendo de una manera decisiva al desplazamiento de la sede (o sedes) de creación de hegemonía

SOBRE LA CONTRIBUCIÓN DE LOS MOVIMIENTOS UNIVERSITARIOS A LA UNIVERSIDAD ACTUAL

Si hay una cosa que me interesa resaltar de este libro sobre la universidad es precisamente que el progreso en ella se ha debido a las luchas (primero de resistencia y luego con propuestas alternativas claras) de los movimientos universitarios. Sin ellas no habrían caído parcialmente las barreras clasistas que impedían a los hijos de los trabajadores llegar a la universidad. Sin ellas no habríamos tenido claustros con una representación notable de los estudiantes y del personal de administración y servicios. Sin ellas no habría mejorado sustancialmente la investigación, como ha mejorado. Sin ellas no habría cambiado el tipo de relación entre profesores y estudiantes, como ha cambiado. Sin ellas no habría habido la autonomía universitaria que hay. Sin ellas no se habría dignificado, al menos parcialmente, la función docente. Y sin ellas habríamos tenido menos medios y menor financiación de la que hoy tenemos. Lo diré de otra manera: se ha progresado en el sentido de crear las condiciones de posibilidad para una universidad pública democrática propiamente dicha. Lo que falta es hacer realidad plena esas condiciones de posibilidad. Como decía la broma de la Monty Python en El sentido de la vida: "Nosotros, a diferencia de los otros, podríamos blá, blá, blá. Y, sí, el único problema es: ¿pero de verdad lo hacemos?..."

SOBRE LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA UNIVERSIDAD

El título de este libro, Por una universidad democrática, es un pequeño homenaje a los estudiantes del SDEUB: así se titulaba el Manifiesto, escrito por Manuel Sacristán y aprobado por aclamación en la asamblea constituyente de 1966. Pero además quiero recoger con él una preocupación varias veces manifestada por los estudiantes críticos de ahora, quienes, a la vista de lo ocurrido durante el último curso, se preguntan si realmente la universidad que tenemos es democrática. Para que se pueda hablar con propiedad de universidad democrática hay que seguir fomentando y potenciando la participación de todos los colectivos que componen la comunidad universitaria, no limitarla; hay que garantizar que los acuerdos aprobados por mayoría en los claustros se respetan; hay que garantizar la meritocracia en el acceso de los estudiantes y en la selección del profesorado; hay que escuchar y dar cauce a las opiniones disidentes de estudiantes, profesores y personal de la administración, aunque estas opiniones sean minoritarias o precisamente por ello; hay que potenciar la igualdad de género y, en consecuencia, tomar medidas para que la igualdad sea una realidad; hay que distinguir bien entre gestión y gobierno de la universidad y acabar con las tendencias al ordeno y mando en la gobernación; y hay que mejorar las relaciones entre profesores y estudiantes dentro y fuera de las aulas, tratando a éstos como personas adultas que, como tales, tienen mucho que decir sobre la mayoría de las medidas que configuran las políticas universitarias.

[Francisco Fernández Buey entrevistado por López Arnal a propósito de la publicación de Por una universidad democrática]

miércoles, 21 de octubre de 2009

El método Coué

Presentación de la novela

El método Coué
de Javier Menéndez Llamazares

Presenta el acto la librera
Charo Vergaz

Interviene el periodista y escritor
Ernesto Escapa

Comenta su obra el autor
Javier Menéndez Llamazares


Librería RAYUELA
c/ López Gómez, 22 • 47002 Valladolid
Viernes 23 de octubre, 20 h.



La novela

El método Coué [pronúnciese «cué» ] es una novela que, en palabras de Antonio Colinas, bebe de las fuentes clásicas, por estilo y concepción, pero además es un libro de su tiempo, como demuestra el hecho –hoy día aún insólito– de ser una novela que surgió de internet. Descubierta por el editor Max Lacruz a través del blog del autor, el libro recrea una historia real, la aventura de Manuel Llamazares –un antepasado del escritor– durante la Segunda Guerra Mundial.
Argumento

A principios del siglo XX, el psicólogo francés Émile Coué ideó una peculiar terapia, capaz de materializar el poder de la mente. El paciente ha de repetirse cada mañana: «Hoy me siento mejor, me encuentro mucho mejor…». A través de ese curioso método –que da título a la novela– aseguraba que era posible la curación de enfermedades, incluso graves. El empecinamiento a la hora de modelar la realidad será una constante en la singular peripecia del protagonista de esta historia, inspirada en hechos reales. El joven Manuel Llamazares, piloto de la Escuadrilla Azul –unidad aérea española que combatió junto a los alemanes en la II Guerra Mundial– deja atrás en 1941 una España rota y sumida en la posguerra, para vivir el apogeo de la Alemania nazi, primero como aviador en el Frente de Moscú y posteriormente como personal diplomático en la embajada española en Berlín. Allí descubrirá el mundo de los corresponsales extranjeros (a medio camino entre la literatura y el espionaje) y conocerá a una bella alemana, Claudia Stolz, secretaria en el Ministerio de Propaganda, de la que acabará enamorándose. Pero este paseo por el amor y la muerte le conducirá hasta la Prinz-Albrechtstraße, sede de la temible Gestapo...


El autor

Javier Menéndez Llamazares nació en León en 1973 y estudió en las Universidades de León, Colonia y Cantabria. Es titulado en Biblioteconomía, Lingüística y Tecnologías de la Información.

En los años noventa inició una prometedora carrera, con algunos premios literarios y pequeñas publicaciones de difusión local y regional, pero abandonó la escritura para trabajar como documentalista en Colonia (Alemania), como periodista en La Bañeza (León) y posteriormente como editor en Santander, donde reside desde 2004.

Actualmente es columnista del diario Alerta, y en internet mantiene el blog Cómo ser nadie.

Tras más de diez años de silencio narrativo, con El método Coué, su primera novela, reinventa una antigua historia familiar, la aventura de un legendario tío abuelo al que no llegó a conocer.

domingo, 22 de marzo de 2009

Larra, doscientos años


Pasado mañana, 24 de marzo, se cumplirán 200 años del nacimiento de Mariano José de Larra. Semejante personaje literario debería estar a la orden del día entre nuestra lecturas. No sólo por su intención satírica y maestría redactora, sino por su actualidad, frescura y modernidad. Leyendo a Larra uno se pregunta si han cambiado tanto las cosas en España en esto dos siglos últimos o si bien permanecen viejas manías, estigmas, usos y comportamientos irredentos. Reproducimos uno de sus artículos de costumbres, para gozo y vindicación del autor madrileño.



El duende y el librero
Diálogo



–Buenos días, señor librero. ¿Qué le trae a usted por aquí?

–Amigo, lo que a todo el mundo le hace ir y venir: el deseo de ganar la vida y, si se puede, de agenciarse algunas superfluidades.

-Siéntese usted, que no vendrá usted tan de prisa, y explíqueme en qué puedo servirle.

–Señor, hablemos claro, y ahorrémonos de palabras; vengo a animar a usted a que escriba, y a que escriba para el público.

–Hombre, mal pleito trae usted.

–Vaya, no empecemos con la modestia.

–No, señor, no es modestia, es comodidad, pereza, reflexión, todo lo que usted quiera.

-Pero, es posible...

–Vamos, y ¿qué quería usted que escribiera? Para fastidiar al público siempre se está a tiempo; además... que... en verdad... no tengo nada que decirle por ahora.

–¡Por Dios! ¿No tiene usted nada que decirle? Y ¿no ve usted los abusos, las ridiculeces; en una palabra, lo mucho que hay que criticar?

–¡Criticar! ¡Ay! Usted está loco; mi librero ha perdido la cabeza: ¿piensa usted que reservo yo la mía para lances de honor? ¿O usted cree que tengo yo gusto en vérmela rota?

–Eso no, usted habla en chanza: el Gobierno vigila sobre la seguridad de los individuos que están a su cuidado, y castigaría a cualquiera...

–Sí, señor, el Gobierno vigila sobre la sociedad; y la sociedad no cesa de conspirar a desbaratar los buenos fines del Gobierno; sí, señor, éste protegería tal vez a quien criticase los vicios y los abusos, porque estos siempre conspiran contra el Gobierno; castigaría también, es cierto; pero, Señor librero, ni el Gobierno podrá evitar que una paliza acabe con mi gana de criticar, ni a mí me importará nada que el Gobierno cuelgue al que me la haya pegado, a no ser que le cuelgue antes de pegármela. ¿Y qué necesidad tengo yo de matarme por los abusos de otros?

–Mejor sabe usted que yo que se puede criticar sin nombrar a nadie, sin que nadie se pueda ofender.

–Es cierto; pero no se puede evitar que haya tontos que se crean el objeto de la sátira del autor, cuando éste tal vez no les ha hecho el honor de acordarse de ellos para tomarlos por modelos; y menos se puede evitar el que muchos de estos tontos quieran echarla de valientes, y vayan todos los días a desafiar al redactor, que tiene entonces que dejar a todas horas la pluma para tomar la espada, y dar satisfacción particularmente a cada individuo de los que componen el público de lo que sólo ha dicho a éste en general; y yo no hago ánimo ahora de empezar mi carrera militar; me ha parecido siempre más cómoda la del bufete, porque aprecio las cabezas de mis semejantes tanto como la mía; y soy de opinión que más bien se hicieron todas para discurrir que para recibir golpes, prueba de ello lo muy fáciles que son de romper, y lo poco que resisten esa clase de ejercicio...

–Conque, es decir, que mi visita es en balde...

–Pero, hombre, si pide usted cosas...

–Pues yo no creo que usted, con ese genio que Dios le dio tan mordaz, deje de tener algo escrito que valga la pena de leerse; y vengo por ello.

–Una cosa es que yo me divierta en reírme en mi cuarto de todo lo que me choca, y otra cosa es...
–Sí, señor, usted tiene mil razones, pero yo no salgo de aquí sin llevar algo.

–Hombre, déjeme usted en paz, no sea usted el diablo, que muchos se lo agradecerán.

–Ahora mucho menos; y más, se ha de proponer usted dar un periódico, hay materia para ello, yo conozco que me puede valer mucho.

–No, no, no, eso no; comprometerme a dar un periódico, no señor; supuesto que usted se empeña saldrán, sí, de la oscuridad unas cuantas hojas que escribí noches pasadas, y Dios quiera que no me tenga que arrepentir. Si como es regular me sigue el humor, publicaré otras cuando me acomode o pueda, por artículos sueltos; si no, allí se quedará donde a mí se me acabe el gusto.
–Conque, por último...

–Sí, señor, por último, ha vencido usted, bien a mi pesar: ahí van esos borrones; póngalos usted en limpio, en la inteligencia de que no quiero que nadie sepa que yo soy el que los publico; póngales usted cualquier título, que en el día no se repara mucho en eso, y mientras más desatinado más gusta, es decir, más llama la atención, más se compra; de modo que ya eso del título es especulación del librero; pero entienda usted que no le doy licencia sino para anunciarlo, pelado de toda alabanza, nada de prevención, que juzgue el público lo que quiera.

–Pero para venderlo...

–Si no se vende, que no se venda; yo le abonaré a usted el gasto. Vaya usted con Dios, y hasta otro mes no me vuelva usted a incomodar.



El Duende Satírico del Día, n.º 1, 26 de febrero de 1828.





[Nota editorial: Otra ed.: Fígaro. Colección de artículos dramáticos, literarios, políticos y de costumbres, ed. Alejandro Pérez Vidal, Barcelona, Crítica, 2000, pp. 647-649.] (Extraído de la página web Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/larra/)

martes, 3 de marzo de 2009

Cuando leas esta carta, yo habré muerto

Ediciones Siruela
tiene el placer de invitarle

a la presentación del libro
CUANDO LEAS ESTA CARTA,
YO HABRÉ MUERTO
del autor vallisoletano
AGUSTÍN GARCÍA SIMÓN.

El escritor Luis Mateo Díez
y Ofelia Grande, directora
de Ediciones Siruela,
acompañarán al autor.

Miércoles 4 de marzo a las 19:30
Patio Herreriano
Museo de Arte Contemporáneo Español

c/ Jorge Guillén, 6
Valladolid

sábado, 17 de enero de 2009

Agua, poemario de Yaiza Martínez


Aparece el poemario “Agua”, de Yaiza Martínez, en Ediciones Idea




Historia de la edición.


La editora Pilar Pomares, a la que agradezco mucho el esfuerzo que ha realizado para publicar mi último poemario, se puso en contacto conmigo a principios del mes de julio de 2008: “Estimada autora, estamos interesados en la publicación de su poemario Agua. Le agradecería contactara conmigo en esta misma dirección. Atentamente, Pilar Pomares”. Esta vez he corrido con mucha suerte, no he tenido que esperar nada más que cuatro meses desde que Pilar me escribió para poder ver mi libro impreso. Por eso, y porque la edición es impecable, le estoy enormemente agradecida. Sólo he de añadir que para una autora nacida en Las Palmas de Gran Canaria, que lleva fuera de su tierra más de 20 años y que, de alguna manera, escribió este libro para “volver, observar atentamente con los ojos llenos de ceniza y de luz, hacer las paces con sus orígenes y, desde ese punto, intentar comprender los caminos que ha de seguir el agua –al menos hasta dentro de unos años-“; que la editorial que se ha interesado por sus textos sea canaria, no sólo es una sorpresa, sino también un símbolo. Y, en definitiva, eso es Agua, un regreso tras una transformación. El símbolo de un proceso infinito. Y su edición ha formado parte de esa misma simbología, es decir, que el libro salió de sí, hacia la realidad.



Historia de la escritura

En lo anecdótico diré que bauticé el poemario como Agua porque el agua se apareció en casi todos los poemas, de manera espontánea. Pero, para ser sincera, el poemario es Agua porque en él subyace una percepción del mundo que podría resumirse de la siguiente forma: caos aparente, aunque creativo. No hay ningún elemento natural que albergue en sí de manera tan intrincada la vida y la muerte. El agua todo lo arrasa y todo lo crea. En un momento en que todo estaba arrasado, busqué los nuevos caminos del agua. Desde mi perspectiva como poeta, la elaboración de esos caminos pasa siempre, ineludiblemente, por el lenguaje. No me cabe la menor duda de que el lenguaje hace el mundo, no de manera directa, como si fuéramos magos, sino en la composición de una red que, como especie, compartimos en el lenguaje mismo. Desde esa red comprendemos, aprehendemos, dilucidamos y recreamos toda la realidad. La escucha de esta realidad, por otro lado, nos hace tomar conciencia de su lenguaje. Este libro ha sido un esfuerzo de mi conciencia por comprender y transformar el agua a través del lenguaje poético. De dicho esfuerzo he obtenido principalmente una gran modestia porque, aún viendo más que antes, he comprendido lo mucho que me queda por ver. Y que el dolor y el miedo no terminan pero que, en el fondo, no tienen importancia. El agua está en todo, todo lo posee.



Un poema del libro Agua

Verdad: la historia comienza ahora

Qué bien se está a la sombra de los grandes árboles

de la miseria del gotero a la gárgola con la boca tan llena
que le da para escupir y ser como una fuente

dijiste les haremos una casa con un doble tejado

porque te confesé que tenía
la limitada cualidad del muro

y no era así la cúpula de luz

a la sombra de los grandes árboles
vimos retirarse el agua de la gran ola

la herida sobre la playa
plumas llevaderas
que antaño plomo lascas y vetas
mundo y carácter serán esta poema
de pasado y presente conjugados

asentimos bajo la sombra a lo que se fue
a lo que viene asentimos buscando
con el alma
sometida al mar

les haremos una casa con un doble tejado,
tras tu muralla
-pero entonces no conocía el valor de tus promesas
cuando los grandes árboles
y este regalo
- desde tanta altura
se mostraron por fin para nosotros
Todo fue del carácter de la sombra:
el mundo del agua,
la cúpula de luz y nuestra casa,
bajo un doble tejado



Dónde encontrar Agua


Todo aquél interesado en seguir leyendo este libro, podrá encontrarlo en la página web de Ediciones Idea, que es su principal distribuidora. Espero que disfruten de sus versos. Yaiza Martínez. Agua. Ediciones Idea. 2008.
Yaiza Martínez.